sábado, julio 10

Saint Seiya según... Lirin

Publicado por Topper en sábado, julio 10, 2010
Está claro que, de pequeños, todos deseábamos salir pronto del cole cada día. Ese momento de liberación al sufrimiento diario de aguantar al profe de lengua, a la de ‘mates’, plástica,… No se quedaba únicamente en eso, pues alegres llegábamos a casa donde nos esperaba el sándwich que tan cariñosamente había preparado mamá. Y es que, ese momento era especial y riguroso: llegar a tiempo a casa para ver Los Caballeros del Zodíaco.


Yo no era más que una criaja de 5-6 años que flipaba viendo tal espectáculo de destellos, armaduras,… pero nunca me olvidaré de esas tardes en las que nos juntábamos mis dos hermanos mayores y yo, los tres a ver nuestra serie preferida en esos momentos, picándonos y comentando las jugadas de cada capítulo. Aunque sí había algo en lo que los tres estábamos de acuerdo…: Ikki era el amo. Sus apariciones estelares siempre serán recordadas y míticas por mucho que pasen los años, al igual que muchos de los personajes más carismáticos de la serie. Pero claro, luego llegaron los Caballeros de Oro, que eran lo más de lo más, y el abanico de posibilidades se fue ampliando. Mis hermanos tuvieron la suerte de que sus respectivos signos eran custodiados por dos de los Caballeros de Oro más elaborados (en mi opinión): Shaka y Aioros, respectivamente. Mientras que hoy a mis 25 años, aún no ha menguado la tirria que le tengo desde entonces a Shura.

Eso no quita de una de las mayores ilusiones, que seguramente me hayan podido dar en mi vida, que fue cuando mis padres nos regalaron las figuritas de nuestros respectivos signos. Claro, yo flipaba con las de Virgo y Sagitario (y lo mucho que me chinchaban por ello mis hermanos), pero no puedo negar el cariño que le cogí a ese primer amago de Myth Cloth de Shura de Capricornio que Bandai comenzó a comercializar en España debido al gran éxito de la serie. ¿Quién no recuerda esas figuras? ¿Qué fan de los Caballeros no tiene una? Lamento la pérdida de las cajas donde venían, pero ya se sabe de las madres y las limpiezas…

En cualquier caso, la serie proseguía con aquel imborrable logo de Tele5, llegando hasta Asgard y un personaje que ya desde peque me cautivó: Hilda de Polaris. Creo que fue directamente culpa de su precioso diseño, y el ser la primera mujer villana oficial (comienzos de Shaina aparte…). Sinceramente, a sus Caballeros poco más caso les hice (y a día de hoy, pienso igual XD), pues la propia Hilda los eclipsaba con su carisma.

Llegó Poseidón, saga que para mí quedó marcada en mi memoria por la preciosa banda sonora realizada para la misma. Julian Solo era un personaje interesante aunque también basado en el canon de ser la reencarnación de una entidad maligna con sed de poder (así al menos se ha representado a Poseidón en Saint Seiya), pero… ¿es Julian Solo de quien más nos acordamos? Para mí la respuesta es clara: no. Los aspavientos de mis hermanos cuando vimos aparecer al Dragón Marino y, para colmo, enfrentarse a Ikki, no hay quien los olvide. Fue todo un shock descubrir al hermano gemelo de Saga y que, para más inri, éste directamente no tenía parte buena, sino que era la maldad pura de los hermanos de Géminis (gracias a él descubrí qué era El Triángulo de las Bermudas XD). Lo dicho, todo un shock para la época.

Pero más shock fue cuando, de repente, dejó de haber Caballeros del Zodíaco. Una tarde llegué a casa con el mismo ritual de siempre: sándwich, y poner Tele5. Sorpresa: un grupo de ninjas liderado por un melenas con alas de cuervo, una chica rubia que acababa en bolas cada dos por tres, un personaje creado de madera,… (por si alguien no echa de memoria, estoy hablando de Karasu Tengû Kabuto) Pero ni rastro de mis Caballeros. Por supuesto, el drama estaba servido, y me llevé mi buen y largo berrinche porque no era consciente de que no había más capítulos simplemente porque la serie había acabado en ese punto.

Pasaron largos años sin rastro de los Caballeros, aunque siempre haciendo memoria de ellos con amigos, con mis hermanos (y a día de hoy lo seguimos haciendo. Porque el manga no les gusta, pero Los Caballeros del Zodíaco son intocables), alquilando las películas en diversos videoclubs, etc. Hasta que al fin se me hizo la luz: la saga de Hades. Fue como volver a los viejos tiempos, con los mismos diseños, los mismos personajes y otros nuevos. La misma música épica, volver a ver a los Caballeros de Oro (sí, son mi grupo favorito en toda la serie XD), y un nuevo enemigo superpoderoso y superdifícil de vencer. La primera parte, la del Santuario, fue sublime y muy bien llevada. Lamentablemente las dos siguientes, Infiernos y Elíseos resultaron ser mucho más que decepcionantes para todos los fans, con una animación pésima y un ritmo narrativo aún peor.

Lo mejor de la saga de Hades es que apareció ÉL. Ikki siempre será el que recuerde con más cariño de todos, pero cuando la serie te pilla más de mayor el rango de valores cambia un poco, y es que apareció el señor Shion de Aries. Caí a sus pies. Un personaje “nuevo” (lo de “nuevo” porque todos sabemos de la famosa historia de Shion, Ares, y Saga…) con mucho que aportar, y que además forzaba la reentrada de Dohko de Libra recuperando su aspecto real. Dos personajes que enlazaban importantes sucesos anteriores con el presente. Pero Shion… me pareció majestuoso desde el primer momento, sin caer en cánones y burlando los planes del mismísimo Hades. Desde luego era un personaje cautivador e interesante que captó toda mi atención desde su primer momento, con el plus de ser además un lemuriano, raza peculiar en el mundo de Saint Seiya.

Afortunadamente gracias a The Lost Canvas, me han puesto su pasado en bandeja (que por cierto, es brutal), y es que si en Hades ya me conquistó ahora me tiene directamente enamorada. En pocos años se ha convertido en mi icono en el fandom de Saint Seiya y uno de mis personajes favoritos en el mundo del manganime.

Mencionando The Lost Canvas, que bien podría tratarse de uno de los últimos eslabones de esta cadena (junto a Next Dimension pero, hereje de mi, aún no la he leído), es sin duda inevitable el resaltar su importancia. Ya no sólo como la espectacular precuela que está resultando ser, sino que gracias a su éxito, Saint Seiya vuelve a estar en boca de todos y levantando expectación incluso en las nuevas generaciones que desconocen a Seiya y sus compañeros, pero que se interesan por las aventuras de Tenma.

Para mi, este es el mayor triunfo de The Lost Canvas, el recuperar un sentimiento que parecía algo dormido durante los últimos años y que además está atrayendo a un nuevo público, que se interesa por la serie clásica y disfruta viéndola pese a la antigüedad de su estilo.

Es entrañable cómo hoy en día, cuando surge la pregunta de “¿Te acuerdas cuando…?”, absolutamente todos conseguimos acordarnos y conseguir dar respuesta a esa duda, cualquiera que sea, pese a ver la serie siendo unos pequeñajos (al menos en mi caso). Que se te ponga la piel de gallina nada más escuchar “Los Guardianes del Universo” y no puedas evitar canturrearla, todo un himno en nuestra época que perdurará por siempre en nuestros recuerdos. Que hace un par de años mi madre recuperó de algún recóndito cajón la susodicha figura de Shura con TODAS sus piezas en perfecto estado, lo cual ya consideraba imposible, y al verle inesperadamente expuesto en uno de mis estantes de mi antigua habitación no pude más que soltar unas lágrimas de la ilusión que me hacía tenerlo allí y los recuerdos que me traía. Ir a un evento en París y no dejar de chillar como una loca cada vez que pasas al lado de las exposiciones de Myth Cloth y una reproducción de la armadura de Sagitario a tamaño real, aunque ya hubieses pasado a su lado como unas 14 veces ese día. Que no puedas ver la serie clásica en otro idioma que no sea el español, por mucha gracia que te hagan las voces y las expresiones de entonces, pero porque sino, no es lo mismo…



Son algunas de las cosas que sólo pueden ocurrir con una serie que ha sido tan importante en mi/nuestras vida/s. Una de las dos con las que he crecido (el duo lo completa la memorable Dragon Ball) y que, admito tener otras series como favoritas, pero siendo también cierto que nunca las defenderé tan a capa y espada como a estas dos. Saint Seiya es épica, mítica, inmortal e intocable.

Aprovechemos los fans este resurgir para seguir manteniendo vivo el espíritu durante al menos otros 20 años más, los que han pasado desde que aterrizó en nuestro país y que, si alguna vez decae, lo hagamos resurgir de nuevo cual Ikki del Fénix.

Feliz vigésimo aniversario, Caballeros del Zodíaco!




Por: Marta "Lirin"

2 comentarios:

Ryuk on 10 de julio de 2010, 10:42 dijo...

Wau! me ha gustado mucho Lirin!

Yo creo que Saint Seiya se sostiene por si solo en la memoría de todos ^^

trazo japonés (admin) on 10 de julio de 2010, 11:24 dijo...

Hola!! Me gusta vuestro blog... Lo encontré de casualidad en google...

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Gracias

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